Elegir ser Libre

Elegir ser Libre 1

Me encontraba en la playa y estaba hablando por teléfono con mi hermana mientras buscaba un lugar en la arena en dónde sentarme, pero había tanta gente que llegué hasta el final y no encontré nada.  Habían casas de madera detrás de mí y las palmas en vez de estar en la arena estaban en el agua.  De momento el agua se empezó a echar hacia atrás y había mucha gente confundida, y fue tan rápido que sucedió que no tenías ni un momento para pestañear.

Rápido pensé que tal vez era un tsunami hasta que mire hacia el mar y me di cuenta que si lo era porque al final se veía el agua blanca casi como espuma y ahí pude ver que era la ola que venía trayendo el agua de vuelta a toda velocidad.  Y ahí empecé a gritar tsunami, tsunami.  Y todo el mundo empezó a correr.  Para este entonces ya yo había colgado el teléfono y avancé a correr de igual manera, pero estaba al final y sentía mis piernas muy pesadas, como sino me pudiera mover lo suficientemente rápido.

Llegué hasta unas escaleras que daban acceso a la carretera; al subirlas me encontré a un hombre de pelo largo, no recuerdo su rostro específicamente pero si que sentía que lo conocía, era Jesús.  Le dije: “¿Qué hacemos? Viene un tsunami no hay forma de escapar.”  El calmadamente me dijo: “ve allí y bautiza a las personas.”  Yo lo miré asombrada pero hice lo que me pidió, me di vuelta y volví a la playa.

Al llegar, mi familia ya estaba ahí esperándome, mi nena grande estaba con mi tía arriba en las escaleras en un balcón, al lado de la carretera, pero sentía en mi ser que estaba segura, que no tenía de que preocuparme.  Mi familia y yo hicimos un círculo y empezamos a orar mientras tenía a mi nena pequeña en mis brazos.

El agua empezó a entrar y nos llegaba hasta la cintura, pero no nos movía, permanecimos en el mismo lugar orando.  A nuestro alrededor podía ver como el agua destruía todo a su paso.  Sólo a mi derecha veía que habían dos o tres personas orando también con sus manos recostadas de la pared apoyándose de ella de espaldas al mar.  También vi como cuerpos salían como torpedos de las casas de maderas con la cabeza y parte del cuerpo visible, el resto del cuerpo incrustado en la madera.

Era algo impresionante, pero aún más como nada de eso nos tocaba.  De momento apareció el hombre que me encontré arriba de las escaleras.  Y me dijo: “Prepárate porque ahora viene lo malo.”  Yo podía sentir lo malo rodeándome, en este caso yo sabía que se refería a algún tipo de maldad.  Mi primera reacción fue soltar la bebé y la tire a los brazos de mi hermana con el agua ya casi al pecho de nosotros.  Y rápidamente sentí que algo me haló hacia el mar con tremenda fuerza, pues yo me encontraba en todo momento de espalda al mar.

Yo sentí un gran temor y abrí mis ojos con asombro y miré al hombre al que reconocí por Jesús, el extendió sus brazos hacia mí para que yo eligiera si tomarlos o no.  Lo cual yo extendí mis brazos inmediatamente y en un parpadeo el me haló hacia él y me encontraba en sus brazos protegida y segura.  Toda mi familia miró con asombro sus rostros cambiaron de temor a alivio en un instante. Luego de ahí me desperté con un gran alivio y alegría porque mi Dios jamás me abandona, ni a ninguno de nosotros.

Les admito que aún al día de hoy sigo esperando por esa maldad que viene a halarme y siento temor, pero luego recuerdo el sueño y sólo sonrío.  Porque aún así Dios me está dando la opción de tomar sus brazos, él desea que nosotros elijamos tomarlos porque él tiene nuestro mayor bienestar en mente en todo momento.  De igual manera él nos ofrece su ayuda, amor y perdón sin restricciones, ni condiciones, pero debemos decidir y/o elegir recibirla para así ser libres.

Anhelo

longing 1

Buscando en lo alto y en lo bajo por

un lugar mejor, una vida mejor. Hay

un misterio que no se puede resolver,

un sentido de anhelo que hace que

todo se sienta mal.

 

Algunos son arrogantes, porque esa

es la única actitud que saben asumir;

otros parecen estar un poco más satisfechos

en la comodidad que viven, a pesar de que

es sólo un disfraz. Tal vez soy yo, que soy

paranoico, desquiciado y he olvidado

cómo ser yo mismo.

 

Perdido, confundido, triste e infeliz éstos

parecen ser las emociones que sentimos

día a día. Es normal sentirse de esta manera,

después de todo, no sabemos nada más.

 

Esta sed no será apaciguada, ni restricciones

o cadenas que lo sujetan a un todo. Aquello

que deseamos no se detendrá hasta que

encontremos lo que hemos perdido y que

ha dejado un gran agujero donde nuestras

esperanzas habían nacido.

 

 

 

Longing

 Longing 2

 Searching high and low for a better

place, a better life. There’s a mystery

that cannot be solved, a longing sense

that makes everything feel wrong.

 

Some are arrogant, for that is the only

attitude that they know how to show;

others seemed a little more content in

their comfort lives, even though is just a

disguise. Perhaps it’s me, I’m paranoid,

deranged and have forgotten how to be

myself.

 

Lost, confused, miserable and unhappy,

these seemed to be the emotions we

feel day by day. It’s okay to feel this way,

after all we know nothing else.

 

This thirst won’t be appeased, no restrains

or strings attaching it to a whole. What we

desire won’t be stopped until we find that

thing that has been lost and it has left a big

hole where our hopes were born.